martes, 25 de enero de 2011

RECUERDOS BARROKOS Y NAVIDEÑOS

Lo siento pero no he parado. La verdad es que, crisis o no, estas fechas nos brindan, a pesar de todo su romanticismo, unos momentos de los más difíciles: el trabajo, la compra de los regalos de Papá Noel, los Reyes Magos, amigos invisibles, etc, etc, etc a veces llegan a ser incompatibles y multiplican el estrés de todos los días. El mismo efecto puede tener la cantidad de comida y alcohol ingeridas estos días. Y con motivo de reunirme con unos ex-compañeros de mi ex empresa, tocó cenar en Barroque (del que suele decirse que es el restaurante más in de Madrid) Será más in porque los dueños son ni más ni menos que la élite deportivo-social española: Guti, Fonsi Nieto y Rafa Medina. Y allí empieza y a la vez acaba lo “in” que es el sitio: una marisquería-arrocería cuyo principal objetivo es, sin duda ninguna, ser chic... La verdad es me quedé tan desilusionada ...

El diseño del interior queda mejor en las fotos que en la realidad (muy cruda en este caso, la realidad, digo), además los focos debajo del suelo de cristal, la tonalidad azulada de las paredes y la mantelería crean un ambiente muy frío y hasta psicodélico a ratos. Demasiadas emociones para una comida o cena que supuestamente debe relajarnos. El momento de más suspense fue emprender el camino hacia los aseos (en estilo vintage, los finales del siglo XIX, el olor que desprendían también era bastante vintage). Como es lógico al tratarse de sitio de categoría "chic", todas las feminas del restaurante llevabamos nuestras mejores galas: los takonazos de aguja incluidos, asíque los intentos de caminar en los stilettos por encima de una traicionera superficie cristalina y pisando contraluz, pueden hacerte sentir como la protoganista de una de las películas del maestro Hitchcoc que sabe que detrás de la puerta la está esperando la muerte y aún asì la abre y entra. La atención muy agradable, allí es donde se salva el prestigio del restaurante, a pesar de que después de mirar una aceptable carta de vinos, tuvimos que tragar con que justo el vino que nos apetecía se había acabado. Y no creáis que en este momento nos intentaron sugerir otro vino, no, qué va, allí nos dejaron a mirar otros 10 minutos la dichosa (y muy corta) cartita de vinos. No me digáis que vaya DeMaría, medio Real Madrid, Mario Testino y Oscar de la Renta y llegado el momento les informen que justo 2 minutos antes se acabó el Marquez de Murrieta.
El reto nº 2 es el menú. La carta en sí te invita a consumir y pegarte un homenaje pero luego la calidad de los platos desilusiona bastante. El más decepcionante: el steak tartare, ni preguntan el punto del picante ni lo dan a probar antes de servirlo tan frío que negar que lo habían sacado directamente del congelador sería de tontos; el foie con manzana: nos sirvieron un trozo de hìgado crudo con papilla de manzana; el lomo de buey, de buey tenía poco, más bien una vaca (aunque sería justo reconocer que no es el único restaurante de Madrid en el que suceden estas cosas) y la reducción de Pedro Ximenez la habían reducido durante corto rato porque estaba muy poco reducida y no es de extrañar tal despiste por parte de la cocina teniendo en cuenta que el jefe de la misma pasaba más tiempo atendiendo una mesa en particular que en la cocina... El arroz con bogavante, se merece un aprobado alto ante todo por la cantidad servida en el plato.... Y lo que a mi personalmente más me ha decepcionado han sido los postres: parecían comprados en Carrefour y el sabor también dejaba mucho que desear (los de Carrefour recién hechos quedan más rikos).

Barroque
915 799 078
Infanta Mercedes, 105, Madrid

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